8 circuito Nacional de Teatro
A la memoria de Alberto Brailovsky(…)
Ahí están, con la cabeza caída,
con las espaldas contra el respaldo,
con la boca sobre un mendrugode pan sucio, masticando mal
miserables y oscuros como perros
sobre un bocado robado, y se les trepaa las mejillas, si les miras los ojos,
las manos, un piadoso rubor
en las que se les nota, enemiga, el alma.
(…)
Tú te pierdes en el paraíso interior
Y tu piedad también es su enemiga.

Pier Paolo Pasolini
(La tierra del trabajo, 1956 – de Las cenizas de Gramsci)

El 11 de septiembre del 2008, en Pando, región de la jungla boliviana, tuvo lugar una masacre de campesinos. Los muertos oficiales fueron once, centenares los heridos de armas de fuego y decenas de personas desaparecidas (entre ellas diferentes mujeres y niños) a los que nadie hasta ahora restituyó un nombre, un rostro, una historia.
Para testimoniar ese trágico momento de la historia de Bolivia hice un documental cuya preparación duró dos años y escribí varias notas periodísticas.
Este trabajo teatral no es contrainformación. El documental cumplió ese rol. Aquí me ocupo de algo que está oculto en los versos de Pasolini citados arriba.
¿A quién le importa los campesinos de Bolivia?
Esta “piedad que es su enemiga” y que a la mayoría resulta indiferente, es parte de lo que me une a una tierra en la que viví veinte años y de la que me estoy despidiendo.
Detrás del “piadoso rubor en lasque se les nota, enemiga, el alma”… está la humanidad que me obliga a mirar los escombros de las guerras combatidas lejos, que exige cuentas de los escombros privados ocultos entre cuatro paredes, y me acerca a los derrotados, a quienes pertenezco.
Me pertenece el dolor de los demás cuanto mi dolor no pertenece a ninguno.
De esta conciencia de absoluta inutilidad nace Árbol sin sombra, que indaga sueños, soledades, historias reconstruidas y reinventadas de seres humanos a los que el sueño pesado del bienestar relega a un mundo distante y que son sin embargo el otro lado de la medalla que todos consumimos.

Notas a Árbol sin sombra

Las informaciones sobre la masacre de Pando las di en el documental TAHUAMANU.
Los muertos comprobados del 11/ 11/ 2008 fueron once. Dos “cívicos” (uno caído por “fuego amigo”, seis campesinos y tres estudiantes que estaban con ellos. Hay testimonios cruzados de al menos veinte muertos sin nombre que no fueron encontrados. Nunca se sabrá si existieron, ni dónde fueron enterrados o escondidos. Nuestra investigación sirvió a descubrir complicidades del poder judicial con elementos del fascismo boliviano. El jefe de los forenses bolivianos era un ex torturador ligado a las dictaduras. Los jueces pandinos encarcelaron inocentes. Los médicos falsificaron autopsias y escondieron

la gravedad de las heridas. Algunos personajes, ocultos en el tejido “popular”, hacían sólo sus intereses. Los denunciamos en el documental pero no aparecen en esta obra que se ocupa a través de metáforas y poesía de rendir homenaje a las memorias. Los personajes no son del todo reales. Celedonio Basualdo era un dirigente campesino, al que se le descubrieron tres viudas. Lo recordamos en su doble aspecto de luchador y mujeriego. Murió en Porvenir con un disparo en el pulmón. Arnoldo Gonzalez Inuma murió del modo en que lo contamos. Unimos su figura a la de Félix Roca Torrez, asesinado en circunstancias similares.El personaje de la madre testimonia en realidad, a través de su hijo, delo ocurrido a los tres estudiantes asesinados: Jhonny Cari Sarzuri, Wilson Castillo e Alfonso Cruz. El pastor evangelista existió. El hombre que la prensa boliviana presentó como pacificador de ánimos, trabajaba para los cívicos y torturaba campesinos. Johnny Cari Sarzuriy Dieter Tupa Mati nunca se conocieron a pesar de haber muerto en el mismo lugar y a la misma hora. Los imaginamos evocados por sus hijos e impotentes frente al dolor de sus viudas.Miguel Racua sobrevivió a tres disparos (dos en la cabeza y uno en el pulmón), pero fue abandonado por todos. Pedro Oshiro, cívico por casualidad y obligación (lo despedían si no obedecía) dejó tres hijos y una esposa desesperada. El texto final de la madre, pertenece en realidad a Gregorio Racua, hijo de Bernardino, dirigente campesino asesinado ese día. Gregorio quiere ser abogado para poder luchar por la justicia.

Prometimos a los heridos y a los familiares de las víctimas, contar sus historias.. Pero nuestro documental daba fastidio a todos: a los cívicos que ejercían violencia para voltear el gobierno boliviano y al gobierno, que usó los campesinos para abandonarlos luego a su destino. Ninguna televisión presentó nuestro trabajo. Curiosamente es el teatro que permite difundir el documental cuyos ingresos van a los familiares de las víctimas.

La obra está dedicada a la memoria de Alberto Brailovsky, médico forense argentino. Su trabajo fue fundamental para descubrir los informes falsos y las autopsias falsificadas. Brailovsky, comisario y médico, fue acosado por el jefe de la policía argentina de entonces, Rafael Valleca, para que dejara de investigar y no viajara a Bolivia. El gobierno boliviano, pese a mis pedidos nunca accedió a invitarlo para realizar nuevas autopsias. Brailovsky recibía constantes amenazas telefónicas. Perdió su trabajo. Que Brailovsky no comprobara con autopsias lo que había deducido, era interés de ambos lados. De los cívicos que deseaban se ocultaran ejecuciones y torturas y del gobierno, corresponsable en la falsificación de las tres autopsias de los estudiantes, que sirvieron para meter en la cárcel al prefecto pandino. Brailovsky murió de un tumor al hígado hace dos años.

Además de Árbol sin sombra, César Brie presentará en el 8° Circuito Nacional de Teatro las obras Indolore y Karamazov.