Hacia una nueva “edición” del Circuito Nacional de Teatro

Guillermo Parodi

Director Ejecutivo del Instituto Nacional del Teatro

mapaTrataremos de recorrer a través de estas palabras preliminares y celebrando la puesta en marcha de un nuevo Circuito Nacional de Teatro, algunas cuestiones que hacen a la definición y encuadre de nuestra actividad como Instituto Nacional del Teatro (INT).
Estas cuestiones remiten a múltiples conceptos; entre ellos deseo destacar los de: “misión”; “visión” y “acción”, asociados a nuestra Institución. La misión como INT, define principalmente cuál es nuestra labor o actividad, esto es: nuestra razón de ser, en tanto ente facilitador del desarrollo de la actividad teatral y el afianzamiento de la cultura “con promoción y apoyo del Estado Nacional” . Ahora bien, esta acción sólo puede efectivizarse y/o completarse haciendo referencia al público, espectador o destinatario hacia el que va dirigido nuestro esfuerzo proyectual en el marco institucional que nos mancomuna. Para definir la misión cabe tener en cuenta en todo momento ciertas preguntas orientadoras y las respuestas que coyunturalmente podamos dar, a saber: ¿qué hacemos?, ¿cuál es nuestra actividad?, ¿a que nos dedicamos?, ¿cuál es nuestra razón de ser?, ¿quiénes
es nuestro público o destinatario?, ¿cuál es nuestro ámbito geográfico de acción?, ¿cuál es nuestro aporte para apoyar las acciones que tienden a justificar nuestra existencia?, ¿qué nos diferencia de otras propuestas?, etc.
De estas respuestas surgirá nuestro posicionamiento y la posibilidad de integrar nuestro esfuerzo siendo consistentes con un plan de acción cultural que, en este momento histórico que nos toca vivir y desde la Secretaría de Cultura de la Nación, impulsa políticas públicas activas que denotan un manifiesto compromiso con la inclusión social, la igualdad cultural, la plena vigencia de derechos humanos, el acceso generalizado al capital simbólico, etc. Y este es el camino que intentamos transitar y en el que creemos estar, desde las convicciones que guían esta gestión. También, tener presente estas respuestas nos permitirá actualizar en todo momento nuestra visión, definida a partir de objetivos y metas que pretendemos conseguir en distintos escenarios futuros: a corto, mediano y largo plazo. Pretendemos fijar tales objetivos en forma realista, consensuadamente y de modo que sean alcanzables. Y si estos objetivos son efectivamente consensuados, entendemos que la propuesta resultante generará una visión estratégica articulada a través de políticas de carácter inspirador y motivador. Tanto para los integrantes del INT como para la comunidad teatral en su conjunto. También en este caso nos conviene formular ciertas preguntas clave, que ayuden a corroborar la mencionada visión, a saber: ¿qué queremos lograr?, ¿a dónde deseamos arribar en un futuro, en concomitancia con el horizonte de planeamiento que corresponda?, ¿hacia quienes orientaremos nuestro esfuerzo?, ¿cómo ampliaremos nuestra zona de actuación?, etc. La consistencia entre nuestra misión y visión demandará tener presente la dimensión ética desde la cual podremos perspectivar nuestra acción y los correspondientes valores que sostengamos. Y en este momento, la acción que precisamente cabe destacar es la de multiplicación del “quehacer” teatral que se materializará en una actividad que se ha transformado en troncal para nuestra proyección institucional: el Circuito Nacional de Teatro/2013. Entendemos que estamos contestando categórica y pragmáticamente a las mencionadas preguntas dado que, en esta edición del Circuito, podremos acercarnos al viejo sueño de llevar y celebrar una verdadera “fiesta teatral nacional y popular” allí donde más se necesita y donde las opciones de acceso al mismo se ven restringidas. Esto, gracias a una acción integrada y coordinada con la Secretaría de Cultura y el Ministerio de Planificación Federal a través del Plan de Igualdad Cultural, el Ministerio de Educación –Pakapaka- que permitirá implementar una estrategia verdaderamente federal, en cuanto al alcance de los objetivos planteados. También, esto nos permitirá visibilizar la acción del INT y difundir nuestro teatro desde plataformas alternativas. Finalmente, pensamos que es positivo que nuestra acción artística y comunicativa permita abrir y ensanchar puertas para descubrir que, del otro lado, hay un extenso mundo. Un mundo perfectible. También será esta una forma de comprender, parafraseando lo expresado por nuestra presidenta, que -en este caso- la “Patria Teatral” es y pasa por el “otro”. Un “otro” que en realidad soy “yo” mismo.

Teatro y memoria

Miguel Angel Palma

Comisión organizadora del Circuito Nacional de Teatro

A veces las cosas coinciden… y eso no solo es real, sino que también puede ser auspicioso… El Teatro y la Memoria tienen su comunidad… ambos son frágiles…la fragilidad del teatro reside en su esencia, en la mecánica artesanal de su construcción… es como un fuego que por más que se muestre vigoroso y refulgente necesita de nuestra atención, de nuestro continuo agregar de combustible, nadie disfruta de un fuego sin apantallarlo, sin cuidarlo… la fragilidad de la memoria es tal vez más compleja,
nadie sabe bien porque algunas cosas se marcan a fuego, y otras de a ratos desaparecen, sin dejar rastros… cuidar la memoria también exige atención…reavivar las brasas cuando tiende a apagarse es nuestra tarea… así nos hemos construido, cuidando las llamas, reavivando el fuego, sosteniendo la brisa que oxigena… Formamos parte de un país que lleva más tiempo de reconstrucción que de construcción franca, y sin embargo, cada tanto nos embriagamos de presente y, tal vez, se nos pasa por alto que ese presente no es lo habitual, sino una larga recuperación de cosas que se nos han perdido, que se nos han enajenado, que se nos han extraviado… Formamos parte también de un teatro que lleva más tiempo recuperando su esencia, su originalidad, su singularidad, que en construcción franca, cada tanto también, se nos pasa por alto que la máquina de comunicar del centro del mundo es formidable, y que genera modelos, estéticas, formas, que siempre se descargan sobre nuestra creación como una catarata tras la cual hay que buscar el cauce, retomar la senda, recuperar lo arrastrado por la corriente brutal…
Nuestra apuesta tiene algo de eso, de templarnos en la insistencia sobre algunos mecanismos y porfías que han dejado su marca en la arena de los picaderos, en la madera de los tablados, en los caminos trashumados: queremos recorrer los circuitos de encuentro entre el público y los artistas que han logrado la comunicación efectiva y plena… reavivar el ritual del ensamble entre creadores y comunidad, ya sea por la risa, ya sea por la emoción, ya sea por la frescura y la ocurrencia…
Vamos a recorrer el país en otra edición del Circuito Nacional de Teatro, en la búsqueda de los más variados escenarios, en el encuentro del público allí donde valga el encuentro, en la consecución de lo más sagrado del ritual: que se paren los corazones, que se agiten los ánimos, que se interrumpa el tiempo de lo ajeno… llega el teatro… a cada rincón, a cada confín de la república, a cada argentino que vive más allá de las avenidas donde el teatro es espectáculo, donde la creación es negocio…
Así, tal vez, podamos pensarnos en este presente de otra manera… activar nuestro ánimo para la reflexión, para la emoción… memoria plena… memoria de nuestra esencia, de nuestro singularidad, de nuestra pertenencia… si así fuera valdrá la pena fatigar caminos y escenarios: 150 ciudades, más de 400 funciones, miles de corazones latiendo y miles de manos aplaudiendo nuestro propio destino… El Teatro y la Memoria tienen su comunidad… aún en su fragilidad son poderosos… el que habla con el corazón, el que baila desde sus entrañas, el que emociona con sus recuerdos, tiene la fortaleza descomunal de sus impulsos, de su pulsión creadora, de su futuro en gestación… El que recuerda, el que descubre en sus propios pasos el camino que va construyendo, el que advierte quien camina a su lado, y le ayuda a dibujar un mejor futuro, tiene la fuerza descomunal del que puede reconocer, comprender, entender… y entonces puede elegir… aún confundido y acosado tiene su poder de elegir… Elegimos recorrer el país, como la gente elige recorrer su historia… Elegimos elegir por eso en estas horas compartimos Teatro y Memoria…

Doblar la apuesta

Francisca D´Agostino

Secretaria General

En esta edición del Circuito decidimos doblar la cantidad de ciudades, la cantidad de funciones y la cantidad de espectáculos.
Lo hacemos porque este presente nos hace creer que es factible, porque antes no era así, y nosotros no olvidamos. Lo hacemos porque estamos convencidos de que el teatro, como bien cultural, debe llegar a la mayor cantidad de lugares posibles. De que no hay teatro sin público y para que haya más y nuevos públicos debemos extendernos. Lo hacemos porque sabemos que la verdadera batalla es cultural. Que no hay una única construcción de sentido, que existen diversas visiones del mundo, muchas de ellas contrastantes o antagónicas entre sí, y que el teatro con su inmensa diversidad estética y temática da cuenta de esto. Lo hacemos porque estamos empecinados en unir ciudades con aplausos. Conociendo el país teatral sabemos que es imposible pensarlo sin tener en cuenta su extensión territorial y sus particularidades y que no hay políticas verdaderamente federales si no llegamos con más teatro a más fronteras. Sabíamos que no podíamos hacerlo solos, que necesitábamos socios que estén convencidos como nosotros y los encontramos. Encontramos a muchos artistas dispuestos a recorrer el país, a muchos organismos oficiales articulando políticas para lograr este sueño. Nosotros elegimos andar interminables caminos mostrando nuestro teatro y el teatro del mundo, a través de nuestros invitados internacionales, a la mayor cantidad de ciudadanos posibles. Nosotros preferimos hablar en plural, elegimos doblar la apuesta.