8 circuito Nacional de Teatro

Entrevista a Diego Lorca y Pako Merino

La Compañía Titzina Teatro fue fundada en España en 2001 por Pako Merino y Diego Lorca, formados en la Ecole Internacional de Theatre Jacques Lecoq. En 2003, su primer espectáculo “Folie a Deux / Sueños de Psiquiátrico” comienza a girar por toda España y parte de Europa obteniendo gran reconocimiento. A esta puesta, le siguen tres producciones más: “Entrañas” (2005), “Exitus” (2009) y “Distancia siete minutos” (2013); las dos últimas se presentarán en varias localidades argentinas, sedes de los festivales que celebran la octava edición del Circuito Nacional de Teatro “Hacia el Bicentenario de la Independencia”.-El año pasado participaron en el Circuito con “Exitus”, ¿qué recuerdos tienen de esa primera experiencia?

-Fue muy gratificante ir conociendo los diferentes escenarios y aportar un poco a esa idea de hacer posible el teatro en todos los rincones del país. Las personas que fuimos encontrando y los paisajes: un paseo por las calles de Salta junto a los organizadores; la puesta de sol al norte de Jujuy en la zona de Purmamarca; el tiempo estático de Santiago del Estero; la dignidad de la gente en Concepción de Tucumán; la húmeda simpatía en Formosa; los bosques de caña de azúcar en Tucumán; un paso breve por Comodoro Rivadavia y Paraná; Rosario y su público entregado, caluroso; la aproximación del avión y la imagen de Ushuaia desde el aire; la observación del glaciar Perito Moreno durante horas… Y carretera, mucha carretera. Seis semanas dan para muchos recuerdos.

-¿Cómo se preparan para esta nueva edición del Circuito?

-Volvemos nuevamente con “Exitus” porque en la anterior ocasión no llegamos a exhibirla en algunas regiones argentinas. Y creemos que merece la pena que otras sedes del Circuito puedan ver este trabajo. Se nos suma también la posibilidad de estrenar nuestro nuevo trabajo, “Distancia siete minutos”, en el marco de este evento. Cuando Miguel Palma (Coordinador General del Circuito Nacional de Teatro) nos planteó la posibilidad de duplicar repertorio, nos dejamos seducir por el reto, es la primera vez que haremos algo así ya que normalmente nosotros preferimos terminar una creación y no representarla más cuando ya hemos creado otra.

-¿Cuál es la trama de las dos obras?

-”Exitus” trata de lo efímero de la vida, de las relaciones cotidianas que ponen en valor lo que dejamos al morir. Con humor y con emoción. Y en “Distancia siete minutos” hablamos de la felicidad, la obsesión que todos tenemos de estar bien, en definitiva.

El personaje Félix, un joven juez, es utilizado por nosotros como autores para encontrar ese estado, quizás ideal.-¿Cómo trabaja Titzina sus creaciones?-Nuestro proceso de trabajo se ha basado, en estos 12 años, en la observación de la vida cotidiana para posteriormente adaptar al teatro lo esencial de la conflictividad del hombre. Viajando siempre entre las emociones de la risa y el llanto. Y obsesionados por las puestas en escena esenciales y poéticas. Hacemos un teatro que pueda ser entendido y vivido por el mayor número de público. Se elige un tema. Vamos a lugares donde pensamos que la temática vive en la cotidianidad, observamos, convivimos durante meses con la gente, luego se escribe un texto. La dramaturgia se lee ante distintas personas que nos muestran sus opiniones y cuando sentimos que está preparada se hace la puesta en escena. Este periodo creativo puede durar un año o más.-¿Qué expectativas tienen ante el estreno de “Distancia siete minutos” en Argentina?-Es en definitiva el estreno absoluto, eso da respeto pero emoción al mismo tiempo. Un nuevo parto se aproxima, lo tenemos todo preparado. Ahora sólo falta que la criatura sea tan bonita y simpática como esperamos, tanto nosotros como la familia, es decir, el público.“Distancia siete minutos”, según sus autores

“La obra trata sobre personas que buscan resolver conflictos con otras personas. Gente que a primera vista, sin enfocar, uno diría que forman parte de un núcleo estable. Sólo hay que darse tiempo en la observación, y empiezan a aparecer las fisuras de ese núcleo. Y con ello nuestro interés dramatúrgico por lo esencial del ser humano, lo común en él, lo que a nuestro criterio merece ser expuesto. En esta ocasión, nuestra mirada como autores se centró en los juzgados de primera instancia, donde vecinos, compañeros de oficio o de amor se enrocan para ganar sin pensar lo que se dejan en el transcurso de la disputa. Un escaparate de luchas cotidianas frente a un juez, normalmente anónimo aquí bautizado como Félix por herencia paterna: este es un dato determinante en nuestro conflicto, ya que es la relación del juez Félix y su progenitor lo que nos guiará a través de la historia. Hemos forzado a este núcleo familiar a buscar en su pasado común, a caer en la trampa del juez juzgado, a acercarse al tabú, la incógnita. ¿Por qué? Esa es posiblemente la pregunta que más importancia tenga en la escritura de este texto, que habla de distancias entre seres humanos, de coincidencias, de destinos interconectados que escapa a nuestro control y nos impide saber cuándo ni cómo empezó a definirnos”.